martes, 5 de febrero de 2008

Tengo miedo. Puedo jurar que cuando se despedían, me vieron llorar. No se vayan. No me dejen aquí sola. No me gusta el gris de ésta cobija y el blanco percudido de esa sobresábana. No se vayan. ¿Habrá luz en la noche? ¿Podré leer un poco o me cerrarás la cortina antes de que pueda ver la noche por última vez? Si es así, escucharé boleros hasta que me sorprenda el día con la lectura de esa sentencia que tanto había postergado... ¿Qué será? ¿La vida o la muerte?

¿Será ésta la última vez que estoy con ustedes? No se vayan. He pensado en algo. De hecho lo estuve pensando desde ayer. Yo me iré con ustedes y hacemos como si no hubiera sido así, entonces, yo dormiré en la parte baja de la cama y tú, amor, no te darás por enterado de mi presencia. Tampoco, lloraré ni me levantaré a media noche a orinar. No me quejaré de ningún dolor mundano. No haré ningún ruido. Así, durante todas las noches, los días, los meses y los años. Entonces, ustedes se olvidarán de mí sin dolor. Me olvidarán sin necesidad de enterrarme, de quemarme, de despedirse (odio los besos en la mejilla). Ustedes se olvidarán de mí y yo los odiaré por olvidarme. Luego, no querré volver a saber de ustedes y me iré, también sin despedirme. Pero, nos encontraremos después en algún sueño y entonces...nos presentaremos, "Hola, mucho gusto"y luego, nos diremos el adiós (el que nos debíamos) para siempre.

Silencio

...No se vayan.
"Todo va a estar bien'.
....No se vayan.
"Adiós"